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miércoles, 7 de marzo de 2012

Agricultura climaticamente inteligente



Descarga: http://www.fao.org/climatechange/30661-0307fe1d88ed7a4b4f20ee1bf41f48ce2.pdf

Índice Agua y Medios de Vida Rurales (RWLI)



El Índice Agua y Medios de Vida Rurales (RWLI por sus siglas en Inglés) evalúa los factores relativos al agua que influencian los medios de vida rurales y que se deben tener en cuenta a la hora de definir las opciones para la reducción de la pobreza rural. Este índice es un instrumento de ayuda a la toma de decisiones sobre inversiones más eficaces, asegurando que los fondos son utilizados en las zonas y temáticas que presentan una mayor necesidad.

Fuente: FAO

El cambio climático hará disminuir el agua disponible para la agricultura, según un nuevo estudio de la FAO


El cambio climático tendrá graves consecuencias en la disponibilidad de agua para producir alimentos y en la productividad de los cultivos durante las próximas décadas, según advierte un nuevo informe de la FAO.
Cambio climático, agua y seguridad alimentaria es un estudio completo de los conocimientos científicos existentes sobre las consecuencias previsibles del cambio climático sobre el uso del agua en la agricultura.
Entre ellas se incluyen la disminución de la escorrentía de los ríos y de la alimentación de los acuíferos en el Mediterráneo y las zonas semiáridas en América, Australia y África meridional, regiones que ya sufren de estrés hídrico. En Asia se verán también afectadas amplias zonas que dependen del deshielo y de los glaciares de montaña, mientras que las áreas densamente pobladas de los deltas fluviales están amenazadas al combinarse un menor flujo de agua, aumento de la salinidad y la subida del nivel del mar.

Otras consecuencias descritas en el informe

Está prevista una aceleración del ciclo hidrológico del planeta, ya que las temperaturas en alza incrementarán la tasa de evaporación de la tierra y el mar. La lluvia aumentará en los trópicos y a latitudes más altas, pero disminuirá en las zonas que tienen ya carácter seco y semiárido y en el interior de los grandes continentes. Será necesario contar con una mayor frecuencia de sequías e inundaciones, pero se espera que las zonas del mundo que sufren ya de escasez de agua se vuelvan más secas y calurosas.
A pesar de que no es posible hacer con certitud estimaciones sobre la alimentación de los acuíferos bajo los efectos del cambio climático, es previsible que el incremento de la frecuencia de sequías promueva un mayor aprovechamiento del agua subterránea para amortiguar el riesgo para la producción de los agricultores.
Y la pérdida de glaciares -que sostienen cerca del 40 por ciento del riego a nivel mundial- afectará finalmente a la cantidad de agua de superficie disponible para el riego en las principales cuencas productoras.
El incremento de las temperaturas alargará la temporada de crecimiento de los cultivos en las zonas templadas del norte, pero reducirá la duración en casi todos los demás lugares. Unido a una mayor tasa de evapotranspiración, ello provocará un descenso del potencial de rendimiento de los cultivos y de la productividad del agua.
"Tanto los medios de vida de las comunidades rurales como la seguridad alimentaria de las poblaciones urbanas se encuentran amenazados", advirtió Alexander Mueller, Director General adjunto de la FAO para Recursos naturales. "Pero los pobres rurales, que son los más vulnerables, podrían verse afectados de forma desproporcionada", añadió.

Responder a los desafíos

El informe de la FAO también presta atención a las iniciativas que pueden tomar los responsables políticos nacionales, las autoridades de las cuencas hidrográficas regionales y locales, y los campesinos individuales para hacer frente a estos nuevos desafíos.
Un área clave que requiere atención es la mejora de la habilidad de los países para implementar sistemas efectivos para "contabilidad del agua": una medición meticulosa del suministro, los trasvases y las transacciones de agua para poder tomar decisiones informadas sobre la forma en que los recursos hídricos pueden ser gestionados y utilizados en condiciones cada vez más variables.
"La contabilidad del agua en la mayor parte de los países en desarrollo es muy limitada, y los procesos de asignación o bien no existen o están poco desarrollados o son distintos para cada caso", según el informe. "Una prioridad será ayudar a los países en desarrollo a adquirir buenas prácticas para contabilizar el agua y desarrollar sistemas de asignación que sean robustos y flexibles".
A nivel de las explotaciones, los productores pueden cambiar sus planes de cultivos para permitir una siembra más temprana o más tardía, reducir su utilización de agua y optimizar el riego. Es posible mejorar los rendimientos y la productividad cambiando a prácticas de conservación de la humedad del suelo, incluyendo las de laboreo cero o mínimo. La siembra de cultivos de raíces profundas permitiría a los campesinos explotar mejor la humedad del suelo disponible.
Los sistemas agroforestales mixtos también resultan prometedores. Estos sistemas retienen por un lado el carbono y ofrecen también beneficios adicionales, como la sombra que reduce la temperatura en el suelo y la evaporación, mayor protección frente al viento y una mejor conservación del suelo y retención del agua.
Sin embargo, el informe de la FAO subraya igualmente que los pequeños productores en los países en desarrollo se enfrentarán a dificultades para adoptar estas estrategias.
"El tamaño de las explotaciones y el acceso al capital establecen los límites para el alcance y grado de adaptación y cambio sobre el terreno", indica el informe, señalando que hoy en día muchas explotaciones del mundo en desarrollo producen rendimientos muy por debajo de su potencial agroclimático.

Mayor atención a los puntos críticos

La FAO advierte también que se conoce muy poco sobre cómo será el impacto del cambio climático en el agua para la agricultura a nivel regional y subregional, y dónde estarán más amenazados los campesinos.
"Es necesaria una mayor precisión y enfoque para entender la naturaleza, alcance y localización de los efectos del cambio climático en los recursos hídricos para la agricultura en los países en desarrollo", señala el informe, añadiendo que "cartografiar la vulnerabilidad es una tarea clave a nivel nacional y regional".
Fuente: FAO

ZINNAE - Clúster urbano para la eficiencia hídrica de Zaragoza.(V parte)

La agricultura

La agricultura puede jugar un papel esencial en la transición a la economía verde. Utiliza el 70% del agua extraída a nivel mundial y proporciona empleo al 40% de la población mundial. Además, el crecimiento del PIB generado por la agricultura es cuatro veces más efectivo a la hora de reducir la pobreza que el generado por otros sectores. El crecimiento verde requerirá la producción de suficientes alimentos para una población cada vez mayor (en su mayoría en países menos desarrollados especialmente del África subsahariana), y que contará con un mayor poder adquisitivo (en países en vías de desarrollo y menos desarrollados).
La economía verde requiere alcanzar la seguridad alimentaria utilizando menos recursos naturales. Esto podría lograrse mejorando la eficiencia de los recursos o a través de inversiones e innovaciones sustanciales, lo que conlleva incrementar los cultivos que garanticen una mayor eficiencia en términos de nutrición por gota de agua.


Los pequeños agricultores son esenciales en la transición hacia una economía verde ya que contribuyen al crecimiento económico, a la reducción de la pobreza y a la seguridad alimentaria. Sin embargo, sin los medios para el control y la gestión efectiva del agua, los agricultores más pobres son incapaces de transformar su actividad agrícola y hacer que pase de ser un mero medio de subsistencia a ser una empresa que genere ingresos. El agua no es el único condicionante para la mejora de la producción y la nutrición de las cosechas, pero sin un acceso seguro al agua por parte de los agricultores, las intervenciones sobre cualquier otro de los factores limitantes, fracasarán. Por ejemplo, un acceso seguro al agua da seguridad a los agricultores a la hora de invertir en activos como fertilizantes o semillas mejoradas y les permite plantar cultivos de más valor como frutas o verduras


Prácticas agrícolas
• La eficiencia de los pequeños productores puede alcanzarse mediante mecanismos que faciliten el acceso a las técnicas y mecanismos que faciliten el acceso a los mercados).
• Enfoque agroecosistémico. Este enfoque considera la agricultura como una serie de prácticas humanas
llevadas a cabo en su ecosistema; ecosistema que tiene unas necesidades, funciones y servicios propios y que interactúa con otros ecosistemas. El enfoque agrosistémico es, entonces, la gestión de los recursos naturales y otros activos para la producción de alimentos y otros servicios de abastecimiento, culturales, reguladores y de apoyo propios del ecosistema.
• Sistemas agrícolas de cultivo estratificado, como la integración del cultivo de arroz y la cría de peces en la cultura China, donde el pescado crece en los campos de arroz al mismo tiempo que la cosecha de arroz o de forma rotativa con el arroz.
• Tanto a nivel de campo de cultivo como de paisajes más extensos, la integración de la producción de las cosechas, los bosques y el ganado puede conducir a la recuperación de los recursos en forma de abono para aumentar la fertilidad del suelo o de residuos de cosechas y forraje de los árboles como alimento para el ganado. Por ejemplo, en los bosques de la sabana, la regeneración natural gestionada por los pequeños agricultores ayuda a aumentar la población de árboles.

El cultivo de plantas autóctonas, plantas adaptadas al desierto, silvopastos y pastos perennes tienen la capacidad de aprovecharse de las lluvias poco frecuentes o irregulares y de controlar la erosión del suelo en áreas demasiado secas para soportar cultivos tradicionales.
Proyecto de recogida de agua para abastecimiento de agua potable y para la agricultura en los municipios rurales de la República de Yibuti
Principales retos: Falta de acceso a agua suficiente para cubrir las diversas necesidades como el agua de boca o la agricultura.
Enfoque y objetivos
− Mejorar el acceso al agua para múltiples usos entre la población nómada rural (2.400 personas).
− Mejorar el conocimiento de las condiciones hidrogeológicas de la zona objeto del proyecto.
− Aumentar las inversiones a través de la promoción de nuevas tecnologías en la recogida de agua a nivel nacional.
Puesta en marcha
− Proyecto piloto de tecnologías innovadoras de recolección de agua procedente de escorrentías para agua potable, irrigación y ganado en dos municipios rurales.
− Construcción de estructuras hidráulicas, incluyendo tanques de almacenamiento subterráneos, depósitos superficiales y trabajos de canalización.
− Capacitación de los departamentos gubernamentales de ingeniería de los recursos hídricos.
− Evaluación del sector y preparación de proyectos rentables para su financiación.

• El uso de tecnologías innovadoras que mejoren el rendimiento de las cosechas y la tolerancia a la sequía, que aporten mayor eficiencia en el uso de los fertilizantes y del agua, así como nuevos pesticidas y propuestas no químicas para la protección de los cultivos; tecnologías que reduzcan las pérdidas tras la cosecha y propongan unas producciones ganadera y pesquera más sostenibles.
• La promoción de las soluciones locales desarrolladas con éxito (procedentes de los pequeños agricultores).
• Promoción de la agricultura urbana, ya que tiene la ventaja de reducir la cadena de transporte
desde la tierra hasta la boca.
La captura y reutilización del fósforo. Tanto en zonas urbanas como en granjas de ganado debe recuperarse el contenido en fósforo de los desechos humanos y animales para devolverlo al suelo.

Cadena de producción de alimentos
• Mejora de la eficiencia a lo largo de la cadena de producción de alimentos mediante el uso y la reutilización de los recursos durante la producción, la minimización de los residuos durante el manejo, procesamiento, venta y consumo tras la cosecha, o una distribución comercial equitativa y justa.
• La reducción del desperdicio de alimentos. El desperdicio de los alimentos en los países industrializados se puede reducir mejorando la sensibilización entre la industria alimentaria, los comerciantes y los consumidores. Hay una
urgente necesidad de encontrarle un uso beneficioso a todo el alimento que se desperdicia hoy en día.
• Atención a las interdependencias entre agua, alimentación, energía y clima. Existe la necesidad de alinear los planes, las estrategias y los programas que abordan estos nexos y de reconocer los potenciales intercambios y equilibrios entre el uso de la tierra y el agua, la biodiversidad, la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, el suelo, etc.


Prácticas de gestión del agua
• Mejora de la eficiencia de la irrigación en la agricultura. Considerar la agricultura de secano incluyendo pequeños embalses y recogida del agua de lluvia.
• Tecnologías de irrigación a pequeña escala (bombas de pedal, técnicas de riego por goteo,…). La inversión en estos modelos de “verdes” de regadío puede ayudar a aliviar las cada vez más insostenibles extracciones de agua para el regadío.

• Medidas para mejorar la productividad del agua en la agricultura y reducir la brecha entre los cultivos en distintas áreas (abastecimiento).
• Contabilización de los volúmenes de agua en la cadena de producción de alimentos. En la actualidad, el valor del agua en la cadena de producción de alimentos es un valor opaco.
• Transición de un enfoque basado en la oferta a un enfoque basado en la demanda en la gestión del agua para la agricultura. Hoy en día, el enfoque de gestión del agua para la agricultura se basa en la infraestructura física para garantizar la oferta; esto debería evolucionar hacia un enfoque basado en el uso sostenible del agua, con una mayor consideración de las soluciones económicas por l lado de la demanda.
• Combinación de nuevas tecnologías, nuevos cultivos y nuevas prácticas en la gestión del agua, como la recogida de aguas procedentes de escorrentías o el almacenamiento de agua en el subsuelo, con el fin de incrementar la productividad del agua en las zonas de cultivo tras la recolección y de restaurar las tierras degradadas por el pastoreo.
• Decisiones basadas en evaluaciones de impacto que garanticen una gestión sostenible del agua.
• Separación de las fuentes de contaminación en origen.
• Se puede ahorrar energía optimizando el uso del abastecimiento de agua por gravedad, reduciendo la necesidad de bombear y conservar la calidad del agua a lo largo de la cuenca.




• La adopción de nuevas tecnologías de filtración (como la nanotecnología) orientadas a la reutilización de las aguas grises (aguas residuales procedentes del sector urbano) para la agricultura.





Fuente: El agua en la economía verde. Oportunidades y actuaciones en la industria, las ciudades, la agricultura y las cuencas hidrográficas
Oficina de Naciones Unidas de Apoyo a la Década del Agua: Agua para la Vida 2005- 2015

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Vayamos al grano

El arroz alimenta a la mitad del mundo, y la demanda está creciendo a medida que las poblaciones y los apetitos van aumentando. Para 2040 la humanidad tendrá que producir 1.000 millones de toneladas cada año, 40% más que actualmente.
Pero el cultivo más importante del mundo también necesita más agua para crecer que cualquier otro. Para producir un solo kilogramo de arroz se necesitan entre 2.000 y 3.500 litros, según el clima y el tipo de suelo en el cual se lo cultiva. En la India da cuenta de más de un 70% de toda el agua usada en su agricultura.
El cultivo de arroz ya está agotando los suministros de agua subterránea en muchas zonas y en ocasiones hasta lleva a conflictos locales. De manera que, ¿cómo puede esperar la humanidad que será posible producir lo que hará falta en el futuro, dado que el agua ya es cada vez más escasa hoy día? Cambiando la forma en que es cultivado, dice Biksham Gujja, consejero político de WWF (la organización para la conservación) para asuntos mundiales relacionados con el agua. Según Gujja, el cambio a la práctica de un nuevo sistema de cultivo, usado ahora en más de 40 países (si bien en pequeña escala), puede aumentar considerablemente los rendimientos con hasta sólo la mitad del agua y los fertilizantes usados tradicionalmente.
Desarrollado en Madagascar a principios de los años 1980 por un sacerdote jesuita francés llamado Henri de Laulani, el Sistema de Intensifi cación del Arroz (SRI), “no es tecnología sino metodología,” explica Gujja. “Los cultivadores pueden plantar la variedad de arroz que prefi eren, pero luego la cultivan según las prácticas SRI.”
Tal vez la innovación más drástica consista en eliminar el arrozal inundado, concentrándose en cambio en mantener hú medo el suelo. La inundación, dice Gujja, “se usa únicamente para controlar las malezas”.
En vez de ello, con el SRI, los agricultores deshierban la tierra ellos mismos con herramientas básicas, lo cual además conlleva el beneficio adicional de airear el suelo y mezclar los nutrientes. “Al principio
esto es una tarea algo difi cultosa,” dice, “pero una vez que los campesinos han visto
el benefi cio y reconocido su importancia, no tardan en acostumbrarse.”
Lleva menos de una décima parte de las semillas necesarias para el cul tivo convencional
–lo cual corta el costo– y supone plantar plantones muy jóvenes (de diez días de edad) a inter vales regulares y muy espaciados, a 25 centímetros uno del otro.
“Lo más difícil es convencer a los agricultores de la importancia de plantones tan jóvenes,” explica Gujja, “pero eso es el elemento crítico porque permite la infi ltración de la luz del sol y un desarrollo robusto
de las raíces –lo que disminuye la necesidad de fertilizantes sintéticos– al mismo tiempo de facilitar la escarda.”
Y mientras cultivar arroz en aguas estancadas exige crecientes cantidades de fertilizantes y pesticidas cada vez más costosos, el sistema SRI usa “abonos orgánicos o menos de la mitad de la dosis de fertilizantes
artifi ciales, que de otro modo causarían la contaminación de los ríos y la tierra”.
“Según se informa,” agrega Gujja, “los ahorros de agua resultantes de los cultivos SRI se sitúan entre 30 y 50%”. El aumento en el rendimiento varía según las condiciones, “pero en la mayoría da un rendimiento 30 a 40% más alto de lo que resulta de un sistema convencional, y es normal obtener 1 tonelada más por hectárea como mínimo”. Muchos agricultores han informado rendimientos superiores a 10 toneladas por hectárea (el promedio nacional de la India es 3) y hasta de 15 toneladas.
“Algunos científi cos agrícolas aún se muestran escépticos, pero los agricultores, desde Malí a la India, están entusiasmados.”
En la era de una crisis de agua, una crisis de alimentos y una crisis fi nanciera, ésta es una solución simple basada en la tierra misma, que no necesita grandes inversiones en infraestructura, ni desarrollo científico
a largo plazo de variedades de arroz especiales, ni insumos costosos de ninguna clase. Las comunidades puedes ayudarse a sí mismas, aumentar sus rendimientos y enseñar a sus pares en vez de tener que depender
de expertos.
“Y por supuesto también hay un benefi cio en cuanto al cambio climático,” concluye Gujja. “Los arrozales inundados despiden grandes cantidades de metano, un potente gas de efecto invernadero. Pero es un hecho
sabido que el cultivo SRI reduce estas emisiones en forma significativa.”

Fuente: Revista Tunza / Pnuma
www.unep.org