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miércoles, 7 de marzo de 2012

El lago Titicaca, en peligro por el calentamiento global, el crecimiento demográfico y la urbanización descontrolada

En el camino hacia la preservación de la cuenca del Titicaca, se están dando pasos en la dirección correcta, pero aún resultan insuficientes, y avanzan a un ritmo demasiado lento. Los retos a los que se enfrenta la zona requieren una acción coordinada y urgente para frenar la degradación ambiental, provocada tanto por procesos naturales como por la acción del hombre.
Consciente de esos retos, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)ha elaborado, con la participación de medio centenar de científicos y expertos de Bolivia y Perú, el informe Perspectivas del Medio Ambiente en el Sistema Hídrico Titicaca- Desaguadero- Poopó- Salar de Coipasa (TDPS) – GEO Titicaca.
El estudio se enmarca en el proyecto de Apoyo a la gestión integrada y participativa de la cuenca del Titicaca (TDPS), que ha contado con la financiación del Gobierno de España, a través del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.
La metodología GEO (Global Environment Outlook) permite ofrecer una evaluación integral del estado del ecosistema en la porción boliviano-peruana de una cuenca considerada como uno de los tres principales sistemas hídricos del subcontinente sudamericano, junto a los del Amazonas y el río del Plata.
Por su riqueza y variedad de flora y fauna, la cuenca del Titicaca constituye una reserva genética de importancia mundial, a la que contribuyeron, sobre todo en términos de agrobiodiversidad, los pueblos originarios de los Andes centrales, con sus prácticas culturales milenarias.
Ya entonces, la zona se enfrentaba a la intensa radiación solar, a la salinización y a la degradación del suelo. Pero los nuevos tiempos han añadido nuevos desafíos: el impacto del calentamiento global, el acelerado crecimiento demográfico, la modificación de los usos del suelo, la urbanización descontrolada o la contaminación de las fuentes de agua. A esta situación han contribuido la inadecuada disposición de las aguas residuales, la minería, la ganadería, la pesca y la acuicultura.
De acuerdo a los análisis, las áreas más contaminadas en el lado peruano son la bahía inferior de Puno, el río Torococha y el curso inferior del río Coata; en el territorio boliviano, la bahía Cohana, el río Pallina, el río Seco y el río Katari.
El compromiso compartido de los gobiernos de Perú y de Bolivia es crucial para abordar todos estos problemas. Por eso, los presidentes de ambos países se reunieron en Puerto de Ilo, en octubre de 2010, para impulsar la acción común, que había atravesado por momentos de estancamiento. Entre otras medidas, acordaron revisar el papel de la Autoridad Binacional Autónoma del Lago Titicaca, para mejorar su efectividad y transparencia.
Casi veinte años después de su creación, esta institución binacional ha logrado avanzar hacia la sostenibilidad de la cuenca con la implementación de medidas tales como la construcción de las compuertas en la embocadura del río Desaguadero y el dragado parcial del lecho del río (para regular el caudal y prevenir crecidas), la retirada de flora acuática invasiva o la digitalización de su base de datos para la consulta del público. Medidas necesarias, pero insuficientes.
El GEO Titicaca recoge y apoya ese impulso, proponiendo líneas de acción urgentes en distintos ámbitos: el desarrollo conjunto del ordenamiento territorial; la regulación del turismo, para el mejor aprovechamiento de su potencial económico y la limitación de sus efectos negativos; el mayor control de la actividad minera; la preservación de la diversidad biológica y la gestión integral de los recursos hidrobiológicos; la ampliación y racionalización del monitoreo del estado de la cuenca; la aplicación de medidas para la adaptación al cambio climático; y la mejora de la gestión integral de los residuos.
Además de una mejor colaboración entre los gobiernos de Bolivia y Perú, y de las instituciones locales de ambos países, se requiere la participación comprometida y activa del sector privado, de los sindicatos, del mundo académico y de las organizaciones sociales y comunitarias para garantizar el futuro sostenible de la cuenca del Titicaca. El informe señala la responsabilidad insoslayable de la población en general.
Con este estudio, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente no transmite un mensaje catastrofista, sino de oportunidad y de esperanza, basado en posibilidades reales, en medidas concretas que pueden proteger este foco de vida único situado entre los 3.600 y los 6.500 metros sobre el nivel del mar.
Un lugar que ya acogió a las culturas Wankarani, Chiripa, Uru, Tiwanaku, Pukara, Aymara e Inca, entre otras, y que, con el esfuerzo decidido de todos, disfrutarán aún muchos pueblos por llegar.

Algunos datos de interés:

- El Sistema Hídrico Titicaca- Desaguadero- Poopó- Salar de Coipasa (TDPS) forma parte de la cuenca cerrada del altiplano, y tiene una superficie estimada de 143.900 km2.
- El espejo de agua del lago Titicaca tiene una altitud media de 3.809 metros sobre el nivel del mar.
- La región incluye 92 distritos municipales en Perú, 87 municipios en Bolivia, y 5 comunas en Chile. La porción chilena de la cuenca es solo del 5 por ciento, tanto en territorio como en población.
- La población total registrada en el sistema TDPS es de 3.042.357 habitantes.
- En el lado boliviano de la cuenca, el 26,9 por ciento de la población cuenta con conexiones de agua potable en su hogar. En la parte peruana, el 43,1 por ciento dispone de este tipo de instalaciones.
- Se espera que para 2025, el caudal de aguas residuales se duplique en la cuenca.
- Las áreas más contaminadas en el lado peruano son la bahía inferior de Puno, el río Torococha y el curso inferior del río Coata; en el territorio boliviano, la bahía Cohana, el río Pallina, el río Seco y el río Katari.
- En las principales ciudades ribereñas del lago, se genera más de 100.000 toneladas de residuos al año, unos 100 kilogramos anuales por habitante.
Para más información:
Alejandro Laguna, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Oficina Regional para América Latina y el Caribe.
Clayton, Ciudad del Saber - Avenida Morse, Edificio 103; Corregimiento de Ancón - Ciudad de Panamá, Panamá

El agua y su contribución a la economía verde

Preparándonos para la Cumbre de Río 20 años después.


La Cumbre de la Tierra del año 1992 fue capaz de convocar a representantes de la práctica totalidad de la Naciones del mundo y de sus ciudadanos para crear una visión compartida sobre la magnitud de los retos ambientales y sobre la necesidad de tomar acciones urgentes para resolverlas. En su momento, la cumbre sirvió como catalizador para la creación de un “movimiento ciudadano global”, de espacios de diálogo y concertación entre los gobiernos y la sociedad civil y para sentar las bases de una activa comunidad internacional. Todo ello alrededor de la necesidad compartida de encontrar caminos para reconciliar las aspiraciones del progreso económico con la conservación del medio ambiente y con la construcción de un mundo más igualitario.
Hoy en día, todos reconocemos que la crisis ambiental está íntimamente relacionada con la economía y la sociedad y que ninguna solución realista puede resolverla sin acometer al mismo tiempo los problemas del desarrollo y de la exclusión social. Del mismo modo, no hay soluciones sostenibles de la pobreza, ni logros económicos duraderos que no estén sustentados en un uso sostenible de los múltiples servicios que presta el medio ambiente a la economía. En otras palabras, las crisis superpuestas del desarrollo y del medio ambiente deben tener una respuesta integrada y común. Además de ello, a través del principio de “responsabilidad común pero diferenciada” la Cumbre de Río reconoció la mayor responsabilidad de los países avanzados, tanto en el origen de los problemas como en aportar soluciones a los mismos, asumiendo también que la salida de los mismos debe ser equitativa sin que suponga la renuncia de los más pobres a sus legítimas aspiraciones de progreso económico. No sólo se requieren acciones nacionales sino también políticas internacionales y esfuerzos compartidos y que las acciones en los países en desarrollo se apoyen en iniciativas internacionales encaminadas a conseguir el desarrollo sostenible.

La Cumbre Río +20. La Economía Verde y el paso adelante en la agenda del desarrollo sostenible

En junio del 2012, coincidiendo con el 20 aniversario de la Cumbre de la Tierra, Río de Janeiro volverá a convocar los representantes de los gobiernos, la sociedad civil y las organizaciones internacionales. Pero esta vez, el balance de lo conseguido y de las tareas pendientes será más importante que la identificación de los problemas y de la magnitud de los retos y, también, la estrategia a seguir para afrontar los nuevos retos será mucho más importante que la definición de criterios y principios para la acción. En este contexto es en el que debe entenderse el concepto emergente de la Economía Verde, que ha servido para articular muchos de los esfuerzos y reflexiones en la preparación de la Cumbre de Río +20. La Economía Verde no es más, ni menos, que el marco práctico y operativo que ha de servir para poner en práctica los tres pilares del desarrollo sostenible (ambiental, económico y social). De acuerdo con UNEP (el Programa Ambiental de Naciones Unidas) la Economía Verde es el “nuevo paradigma del crecimiento económico” y consiste en aquella economía capaza de conseguir la mejora en el bienestar y reducir las igualdades en el largo plazo sin exponer a las generaciones futuras a riesgos ambientales ni límites ecológicos.

La economía verde: como concepto dinamizador

La Economía Verde es hoy por hoy un concepto abierto. Es una oportunidad para generar un nuevo sector en la economía que debe promoverse por su potencial demostrativo y para producir bienes ambientalmente sostenibles (para minimizar el uso del agua, la energía o las emisiones, etc.), una apuesta por promover un tipo de desarrollo tecnológico (basado en energías renovables, métodos alternativos de transporte, alternativas de reutilización y reciclado, etc.), un impulso a las inversiones en servicios de agua que contribuyen al desarrollo económico y la erradicación de la pobreza, de manera que estemos menos sometidos a las consecuencias de los fenómenos climáticos extremos. .La Economía Verde, ya ha dado un fruto importante: servir como catalizador y aglutinador de los esfuerzos individuales, nacionales e internacionales para hacer operativa una aspiración común.
En términos prácticos, la Economía Verde, se sustenta en la promoción de tres líneas de acción claramente diferenciadas e integradas entre sí. En primer lugar, los países desarrollados deben asumir el liderazgo para cambiar sus patrones de producción y consumo y en consecuencia su modelo económico. En segundo lugar, los países en desarrollo deben conseguir que su transición al desarrollo se consiga por caminos alternativos sostenibles. En tercer lugar, los primeros se comprometen a apoyar el desarrollo sostenible de los segundos mediante la transferencia de tecnología y recursos financieros y mediante reformas estructurales en el ámbito del comercio, los mercados y las instituciones internacionales.
La División de Naciones unidas Para el Desarrollo (DESA) resalta las importantes dimensiones macroeconómicas de la Economía Verde. Esta es, como se menciona arriba, una salida estructural de la crisis de demanda en el corto plazo y una alternativa de crecimiento en el medio y el largo plazo en los países avanzados. Para las economías en transición supone una verdadera posibilidad de acceder al progreso económico evitando el camino seguido en su momento por las naciones avanzadas y, como el equivalente de “una nueva revolución industrial” encontrar un sitio entre las naciones prósperas mejorando el estado del medio ambiente.

El agua y su contribución a la economía verde

El agua en la Economía Verde está llamada a jugar un papel central debido a su importancia crítica en el desarrollo económico. El crecimiento sostenido de los países desarrollados sólo es posible si se reconoce la capacidad limitada de los ecosistemas hídricos para proveer a la economía del agua necesaria para la agricultura, la industria, la producción de energía y todos los demás bienes en cuya fabricación el agua es un insumo indispensable. El abastecimiento de poblaciones con niveles de vida y aspiraciones crecientes exige estrategias que acomoden esas demandas dentro de las capacidades disponibles en la naturaleza y que obliguen a pensar en una racionalización del consumo desde cada hogar hasta la configuración de las ciudades. Existen tecnologías disponibles para disminuir el consumo, reducir las cargas de contaminación que reciben las aguas y para hacer innecesarias mayores obras hidráulicas de destinadas a adaptar los procesos naturales a las necesidades del sistema económico. Estas tecnologías, mediante la racionalización del uso del agua, pueden permitir obtener más valor económico con menos presiones sobre el agua y tiene entonces el potencial de armonizar el progreso y la conservación. Sin embargo, es necesario superar múltiples barreras institucionales, de información y financieras que permitan poner en práctica estas alternativas en una estrategia social
El avance hacia la economía verde, especialmente en los países avanzados, no sólo es posible en el ámbito de la tecnología y los conocimientos disponibles, también ofrece una oportunidad para favorecer el desarrollo tecnológico y la transformación productiva. Lo primero, constituye una oportunidad el avance del conocimiento y lo segundo, la emergencia de sectores como las energías renovables, las fuentes alternativas de agua, los tratamientos avanzados de depuración, las tecnologías de ahorro, etc., con un elevado potencial de crecimiento en los mercados nacionales e internacionales. Todo ello supone una alternativa para la recuperación económica a corto plazo y el crecimiento a medio y largo plazo. La iniciativa de la Economía Verde de la UNEP (el programa ambiental de Naciones Unidas) resalta que los programas de estímulo a la economía, además de servir para suavizar el ciclo económico, si se orientan al estímulo de iniciativas relacionadas con la Economía Verde pueden contribuir a la creación de empleo y evitar la destrucción de puestos de trabajo en mayor medida que las inversiones alternativas.
En los países más pobres el acceso a los servicios de agua y saneamiento no es sólo una condición necesaria para la superación de la pobreza mediante la cobertura de una necesidad básica, sino que también es una condición necesaria para el progreso económico. Los objetivos del milenio demuestran que el acceso al agua permite mejorar las condiciones de salud, aumentar la expectativa de vida, potenciar la educación, liberar tiempo básicamente de mujeres y niños, todos ellos recursos que pueden ponerse al servicio de la mejora en los niveles de vida. Pero es necesario gestionar el agua para garantizar la sostenibilidad en la producción de alimentos, a través del progreso indispensable de la agricultura y para proteger los avances obtenidos del riesgo del agotamiento y la contaminación de las fuentes de agua, así como de los fenómenos extremos de sequía e inundaciones y de los riesgos del cambio climático.
Los desafíos principales consisten en afrontar la crisis del agua en todas sus dimensiones. El primero de ellos es la escasez. Esto exige poner freno a la senda de crecimiento de la demanda de agua con una oferta menguante y cada vez más incierta (en 2041 la demanda superará globalmente a la oferta de agua en un 40% y dos de cada tres personas vivirán en zonas con estrés hídrico y vulnerables al cambio climático) del agua en los próximos años. Todo ello exige la eliminación de barreras y la creación de mecanismos institucionales para favorecer la transición tecnológica, el ahorro de agua, la mejora en los métodos de riego, la promoción de la recirculación y del uso de aguas desaladas y regeneradas dentro de eficiencia hídrica.
El aumento de la escasez viene acompañados de la degradación acusada de todos los ecosistemas proveedores de agua con la consecuente pérdida de biodiversidad. Revertir este proceso es el segundo gran desafío y consiste en conseguir que los beneficios individuales no se consigan a costa de las pérdidas de otros ni de la destrucción del patrimonio colectivo. Por ese motivo es necesario mejorar la gobernanza de los ecosistemas hídricos: es decir, la definición de los derechos de propiedad, la incorporación de los costes totales del agua en las decisiones de unos y otros, favorecer el pago por la provisión de servicios ambientales de provisión de agua, de retención de sedimentos, de mejora de la calidad, etc. que pongan en común los intereses de unos y otros usuarios a lo largo del territorio.
El tercero es la contribución del agua a la erradicación de la pobreza y la mejora en la igualdad mediante el acceso de los más pobres a servicios de agua y saneamiento. El informe sobre erradicación de la pobreza y la economía verde del panel Global de la Sostenibilidad insiste en la importancia de la preservación de los ecosistemas como elemento crítico para proteger la satisfacción de derechos básicos de acceso al agua, la energía, el aire limpio, especialmente para los más pobres.
Los países y los acuerdos internacionales están llamados a articular una política tecnológica que dinamice la investigación y la innovación mediante señales claras, creación de estándares, reconocimiento de patentes y derechos de propiedad, aumentos del tamaño del mercado, adopción de estándares, estímulo de los cluster tecnológicos y todas las opciones existentes para acelerar el descubrimiento de nuevos productos y procesos, permitir que estos se beneficien de las economías de escala y de las economías de aglomeración que favorezcan la difusión y reduzcan los costes de información y de adopción de las tecnologías verdes. Sólo la adopción del concepto de Economía Verde a nivel internacional es un poderoso elemento para estimular la competencia de los esfuerzos nacionales para posicionarse en los nuevos mercados que son, precisamente, los que tienen mayor potencial de crecimiento.
La construcción de este complejo de alternativas para superar las barreras que permitan transformar la economía (mediante inversiones, información, reformas estructurales, políticas tecnológicas, sistemas de incentivos, etc.) en los distintos sectores de la economía, a nivel local regional, nacional e internacional, con el fin de conseguir el avance hacia una economía próspera, es la ambiciosa tarea que en este momento aglutina los esfuerzos de múltiples personas e instituciones y sobre la que se informará y se hará balance en la segunda cumbre de Río. 

Fuente: Josefina Maestu (Directora de la Oficina de Naciones Unidas de la Década del Agua; Agua para la Vida 2005-2015) y Carlos Mario Gómez (Profesor Titular, Universidad de Alcalá de Henares e IMDEA)

ZINNAE - Clúster urbano para la eficiencia hídrica de Zaragoza.(V parte)

La agricultura

La agricultura puede jugar un papel esencial en la transición a la economía verde. Utiliza el 70% del agua extraída a nivel mundial y proporciona empleo al 40% de la población mundial. Además, el crecimiento del PIB generado por la agricultura es cuatro veces más efectivo a la hora de reducir la pobreza que el generado por otros sectores. El crecimiento verde requerirá la producción de suficientes alimentos para una población cada vez mayor (en su mayoría en países menos desarrollados especialmente del África subsahariana), y que contará con un mayor poder adquisitivo (en países en vías de desarrollo y menos desarrollados).
La economía verde requiere alcanzar la seguridad alimentaria utilizando menos recursos naturales. Esto podría lograrse mejorando la eficiencia de los recursos o a través de inversiones e innovaciones sustanciales, lo que conlleva incrementar los cultivos que garanticen una mayor eficiencia en términos de nutrición por gota de agua.


Los pequeños agricultores son esenciales en la transición hacia una economía verde ya que contribuyen al crecimiento económico, a la reducción de la pobreza y a la seguridad alimentaria. Sin embargo, sin los medios para el control y la gestión efectiva del agua, los agricultores más pobres son incapaces de transformar su actividad agrícola y hacer que pase de ser un mero medio de subsistencia a ser una empresa que genere ingresos. El agua no es el único condicionante para la mejora de la producción y la nutrición de las cosechas, pero sin un acceso seguro al agua por parte de los agricultores, las intervenciones sobre cualquier otro de los factores limitantes, fracasarán. Por ejemplo, un acceso seguro al agua da seguridad a los agricultores a la hora de invertir en activos como fertilizantes o semillas mejoradas y les permite plantar cultivos de más valor como frutas o verduras


Prácticas agrícolas
• La eficiencia de los pequeños productores puede alcanzarse mediante mecanismos que faciliten el acceso a las técnicas y mecanismos que faciliten el acceso a los mercados).
• Enfoque agroecosistémico. Este enfoque considera la agricultura como una serie de prácticas humanas
llevadas a cabo en su ecosistema; ecosistema que tiene unas necesidades, funciones y servicios propios y que interactúa con otros ecosistemas. El enfoque agrosistémico es, entonces, la gestión de los recursos naturales y otros activos para la producción de alimentos y otros servicios de abastecimiento, culturales, reguladores y de apoyo propios del ecosistema.
• Sistemas agrícolas de cultivo estratificado, como la integración del cultivo de arroz y la cría de peces en la cultura China, donde el pescado crece en los campos de arroz al mismo tiempo que la cosecha de arroz o de forma rotativa con el arroz.
• Tanto a nivel de campo de cultivo como de paisajes más extensos, la integración de la producción de las cosechas, los bosques y el ganado puede conducir a la recuperación de los recursos en forma de abono para aumentar la fertilidad del suelo o de residuos de cosechas y forraje de los árboles como alimento para el ganado. Por ejemplo, en los bosques de la sabana, la regeneración natural gestionada por los pequeños agricultores ayuda a aumentar la población de árboles.

El cultivo de plantas autóctonas, plantas adaptadas al desierto, silvopastos y pastos perennes tienen la capacidad de aprovecharse de las lluvias poco frecuentes o irregulares y de controlar la erosión del suelo en áreas demasiado secas para soportar cultivos tradicionales.
Proyecto de recogida de agua para abastecimiento de agua potable y para la agricultura en los municipios rurales de la República de Yibuti
Principales retos: Falta de acceso a agua suficiente para cubrir las diversas necesidades como el agua de boca o la agricultura.
Enfoque y objetivos
− Mejorar el acceso al agua para múltiples usos entre la población nómada rural (2.400 personas).
− Mejorar el conocimiento de las condiciones hidrogeológicas de la zona objeto del proyecto.
− Aumentar las inversiones a través de la promoción de nuevas tecnologías en la recogida de agua a nivel nacional.
Puesta en marcha
− Proyecto piloto de tecnologías innovadoras de recolección de agua procedente de escorrentías para agua potable, irrigación y ganado en dos municipios rurales.
− Construcción de estructuras hidráulicas, incluyendo tanques de almacenamiento subterráneos, depósitos superficiales y trabajos de canalización.
− Capacitación de los departamentos gubernamentales de ingeniería de los recursos hídricos.
− Evaluación del sector y preparación de proyectos rentables para su financiación.

• El uso de tecnologías innovadoras que mejoren el rendimiento de las cosechas y la tolerancia a la sequía, que aporten mayor eficiencia en el uso de los fertilizantes y del agua, así como nuevos pesticidas y propuestas no químicas para la protección de los cultivos; tecnologías que reduzcan las pérdidas tras la cosecha y propongan unas producciones ganadera y pesquera más sostenibles.
• La promoción de las soluciones locales desarrolladas con éxito (procedentes de los pequeños agricultores).
• Promoción de la agricultura urbana, ya que tiene la ventaja de reducir la cadena de transporte
desde la tierra hasta la boca.
La captura y reutilización del fósforo. Tanto en zonas urbanas como en granjas de ganado debe recuperarse el contenido en fósforo de los desechos humanos y animales para devolverlo al suelo.

Cadena de producción de alimentos
• Mejora de la eficiencia a lo largo de la cadena de producción de alimentos mediante el uso y la reutilización de los recursos durante la producción, la minimización de los residuos durante el manejo, procesamiento, venta y consumo tras la cosecha, o una distribución comercial equitativa y justa.
• La reducción del desperdicio de alimentos. El desperdicio de los alimentos en los países industrializados se puede reducir mejorando la sensibilización entre la industria alimentaria, los comerciantes y los consumidores. Hay una
urgente necesidad de encontrarle un uso beneficioso a todo el alimento que se desperdicia hoy en día.
• Atención a las interdependencias entre agua, alimentación, energía y clima. Existe la necesidad de alinear los planes, las estrategias y los programas que abordan estos nexos y de reconocer los potenciales intercambios y equilibrios entre el uso de la tierra y el agua, la biodiversidad, la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, el suelo, etc.


Prácticas de gestión del agua
• Mejora de la eficiencia de la irrigación en la agricultura. Considerar la agricultura de secano incluyendo pequeños embalses y recogida del agua de lluvia.
• Tecnologías de irrigación a pequeña escala (bombas de pedal, técnicas de riego por goteo,…). La inversión en estos modelos de “verdes” de regadío puede ayudar a aliviar las cada vez más insostenibles extracciones de agua para el regadío.

• Medidas para mejorar la productividad del agua en la agricultura y reducir la brecha entre los cultivos en distintas áreas (abastecimiento).
• Contabilización de los volúmenes de agua en la cadena de producción de alimentos. En la actualidad, el valor del agua en la cadena de producción de alimentos es un valor opaco.
• Transición de un enfoque basado en la oferta a un enfoque basado en la demanda en la gestión del agua para la agricultura. Hoy en día, el enfoque de gestión del agua para la agricultura se basa en la infraestructura física para garantizar la oferta; esto debería evolucionar hacia un enfoque basado en el uso sostenible del agua, con una mayor consideración de las soluciones económicas por l lado de la demanda.
• Combinación de nuevas tecnologías, nuevos cultivos y nuevas prácticas en la gestión del agua, como la recogida de aguas procedentes de escorrentías o el almacenamiento de agua en el subsuelo, con el fin de incrementar la productividad del agua en las zonas de cultivo tras la recolección y de restaurar las tierras degradadas por el pastoreo.
• Decisiones basadas en evaluaciones de impacto que garanticen una gestión sostenible del agua.
• Separación de las fuentes de contaminación en origen.
• Se puede ahorrar energía optimizando el uso del abastecimiento de agua por gravedad, reduciendo la necesidad de bombear y conservar la calidad del agua a lo largo de la cuenca.




• La adopción de nuevas tecnologías de filtración (como la nanotecnología) orientadas a la reutilización de las aguas grises (aguas residuales procedentes del sector urbano) para la agricultura.





Fuente: El agua en la economía verde. Oportunidades y actuaciones en la industria, las ciudades, la agricultura y las cuencas hidrográficas
Oficina de Naciones Unidas de Apoyo a la Década del Agua: Agua para la Vida 2005- 2015

ZINNAE - Clúster urbano para la eficiencia hídrica de Zaragoza.(IV parte)

Gestión sostenible del agua en las ciudades

• Implantación de una gestión urbana integrada de los recursos hídricos para facilitar unos servicios de agua urbanos multifuncionales que permitan optimizar los resultados del sistema gestionado como un todo. Esto implica gestionar el agua, las aguas residuales y las aguas procedentes de escorrentías como un todo dentro de la estructura de gestión de los
recursos, utilizando el área urbana como la unidad de gestión.
• Integración de la gestión del suelo y del agua. La planificación del uso del suelo y las normativas de edificación de algunas zonas han resultado ser métodos muy efectivos a la hora de promocionar una gestión sostenible del agua en las ciudades.
• Soluciones sencillas, como la reducción de las pérdidas y una operación y mantenimiento regulares, pueden generar importantes resultados, superando a los de las fuertes inversiones en grandes infraestructuras.
• El programa de las “Ciudades del futuro” de la Asociación Internacional del Agua (IWA) se centra en la seguridad hídrica en las ciudades del mundo. Las ciudades y los servicios de gestión, tratamiento y distribución que las abastecen, podrían armonizarse y repensarse para minimizar el uso de los escasos recursos naturales y aumentar la cobertura de servicios de agua y saneamiento en los países de ingresos bajos o medios.
• SuministrPuesta en práctica de técnicas para la reutilización del agua de uso doméstico en el retrete, en el jardín, etc.
• Desarrollo tecnológico para la producción de agua urbana: nanotecnologías que reducen la contaminación y aceleran la filtración.o de agua y saneamiento a los asentamiento informales.

Fuente: El agua en la economía verde. Oportunidades y actuaciones en la industria, las ciudades, la agricultura y las cuencas hidrográficas
Oficina de Naciones Unidas de Apoyo a la Década del Agua: Agua para la Vida 2005- 2015



ZINNAE - Clúster urbano para la eficiencia hídrica de Zaragoza.(III parte)

Un desarrollo urbano sostenible

Un principio básico es la promoción de ciudades compactas y la expansión controlada de las zonas urbanas.
Los dos patrones urbanos de “área compacta y concéntrica” y el de “ciudad satélite”, tienen ventajas tanto para las como para el ecosistema. Estos preservan un mayor número de parcelas en las que la naturaleza puede prosperar, lo que aumenta la protección frente a avenidas y deslizamientos de tierra al tiempo que permiten el crecimiento económico y de la población.
Otro principio consiste en el equilibrio entre unas instalaciones estratégicas y la diversificación de oportunidades para la economía local. Conforme un núcleo urbano crece, generalmente lo hace el número y el carácter de las funciones que desarrolla. Instalaciones como los puertos de mercancías, un aeropuerto internacional, universidades o un centro financiero refuerzan la competitividad de la región de una ciudad y contribuye a la cadena de valor de toda la zona. Al mismo tiempo, la diversificación de las oportunidades para la economía local disminuye la demanda de movilidad, reduciendo así el consumo de energía.
Además de ello, las siguientes alternativas concretas pueden contribuir al desarrollo urbano sostenible:
• Expansión de la red de infraestructuras a la vez que se aprovechan al máximo las ya existentes.
• Construcción de entornos de edificación más verdes, con un consumo de agua y energía más eficiente. Tanto las medidas reguladoras (códigos de edificación reforzados) como las estrategias de incentivos (herramientas de calificación y tasación de la construcción verde, hipotecas verdes) ayudan a promover la construcción verde.
• Tecnologías como los “tejados verdes” contribuyen a reducir las escorrentías y el efecto “isla de calor” en las ciudades y así disminuir la demanda de refrigeración y la contaminación del aire.

Promoción de los clústeres de concentración de industrias y empleos verdes.
Los responsables de la toma de decisiones pueden contribuir al crecimiento de clústeres de industrias y empleos verdes mediante, por ejemplo, vínculos tripartitos entre la universidad, las empresas y las autoridades locales.

Flujos más eficientes de los recursos dentro de las ciudades, como por ejemplo estableciendo límites al crecimiento urbano para limitar la expansión descontrolada, suministrando incentivos a las acciones a favor de un medio ambiente libre de coches, bonos de densidad para proyectos que contribuyan a una expansión urbana sostenible, etc.

Fuente: El agua en la economía verde. Oportunidades y actuaciones en la industria, las ciudades, la agricultura y las cuencas hidrográficas
Oficina de Naciones Unidas de Apoyo a la Década del Agua: Agua para la Vida 2005- 2015

ZINNAE - Clúster urbano para la eficiencia hídrica de Zaragoza.(II parte)

La transición de las ciudades hacia la economía verde

Con la mayor parte de la actividad económica mundial y más del 50% de la población concentrado a día de hoy en núcleos urbanos, las ciudades han pasado a jugar un papel fundamental en la implantación de una economía verde. El desarrollo en las ciudades tiene efectos de largo alcance sobre las economías mundiales, los usos de la energía y el cambio climático. Además, el florecimiento de una economía verde depende en gran medida de la capacidad para innovar y muchas de las ideas innovadoras más sostenibles y ambiciosas surgen de las ciudades gracias a la densidad de instituciones, personas e infraestructura de las mismas.
Como núcleos de interacción social y actividad económica, las ciudades constituyen una plataforma esencial para la formulación e implementación de políticas a lo largo de los distintos sectores. Es en las ciudades donde el progreso económico y las oportunidades de trabajo digno se pueden combinar de forma factible con la recuperación de los ecosistemas y con un medio ambiente libre de los riesgos del cambio climático. Las ciudades son motores colectivos que pueden catalizar un giro social hacia la eficiencia a través de inversiones en infraestructuras verdes de transporte bien planificadas. Además de la planificación integral del transporte, los combustibles con bajo grado de emisión de gases de efecto invernadero y la electrificación del transporte contribuirán a alcanzar los objetivos de sostenibilidad.
La clave de una estrategia más eficiente y sostenible de desarrollo urbano se encuentra en la planificación adecuada de la evolución de las ciudades y de sus infraestructuras. Las ciudades compactas tienen una huella más reducida sobre el territorio y las infraestructuras compartidas reducen las emisiones y el uso de recursos. Mediante el aprovechamiento de las ventajas que ofrece la concentración de la población, las ciudades pueden reducir su dependencia del transporte y las infraestructuras y proporcionar unos servicios básicos más eficaces. Una planificación creativa para el florecimiento de unos modelos de desarrollo urbano compactos y concentrados que incluyan parques y zonas verdes puede reducir las distancias para trasladarse al trabajo y el consumo de energía en los edificios, contribuyendo así a la estabilización del clima y a la biodiversidad.
La transición de las ciudades hacia la economía verde contempla una combinación de la búsqueda de un desarrollo urbanos sostenible, la mejora de los ecosistemas urbanos, la gestión de los residuos, la eficiencia en el uso del agua y la mejora en la gobernabilidad.

Fuente: El agua en la economía verde. Oportunidades y actuaciones en la industria, las ciudades, la agricultura y las cuencas hidrográficas
Oficina de Naciones Unidas de Apoyo a la Década del Agua: Agua para la Vida 2005- 2015



ZINNAE - Clúster urbano para la eficiencia hídrica de Zaragoza.

ZINNAE - Clúster urbano para la eficiencia hídrica de Zaragoza.

En el año 2010 los principales actores relacionados con el agua en Zaragoza crearon el grupo ZINNAE (Clúster urbano para la eficiencia hídrica) para promover el uso eficiente y sostenible del agua y el consumo energético asociado en la ciudad de Zaragoza.
Principales retos:
  • La demanda mundial de agua aumenta continuamente, en gran medida debido al crecimiento de la población urbana.
Enfoque y objetivos:
  • Impulsar la eficiencia y la sostenibilidad en la gestión y el uso del agua, así como del consumo energético asociado, en la ciudad de Zaragoza.
  • Reducir el vertido de aguas residuales contaminadas.
  • Posicionar a nivel nacional e internacional, el caso del clúster como un modelo ejemplar de colaboración, conocimiento e innovación para promover una gestión hídrica eficiente y sostenible y reducir el consumo de energía en zonas urbanas.
  • Convertir el uso eficiente del agua en motor de empleo cualificado para la ciudad.


¿Cuáles son los ejes sobre los que deberían girar las acciones encaminadas a mejorar la sostenibilidad de la industria? Las diferentes propuestas se pueden resumir en una combinación de las siguientes alternativas:
• Expertos y organismo internacionales destacan la importancia de rellenar los vacíos legales en el marco normativo. El comercio mundial va a exigir, cada vez con más fuerza, que las empresas de los países en vías de desarrollo cumplan con los estándares medioambientales de los productos o los procesos productivos y su correspondiente certificación. Es necesario un marco normativo que permita a las empresas obtener certificados de conformidad con los estándares medioambientales locales. Un marco normativo que estimule el crecimiento de la industria del reciclaje. Establecimiento de nuevas leyes y regulaciones medioambientales y fortalecimiento de las ya existentes.

• También se hace referencia a la mejora del conocimiento y a la sensibilización entre las empresas para promover oportunidades de nuevos negocios verdes, en respuesta a las demandas de tecnologías, infraestructura, asesoramiento especializado, laboratorios y otros ¿Cuáles son los ejes sobre los que deberían girar las acciones encaminadas a mejorar la sostenibilidad de la industria? Las diferentes propuestas se pueden resumir en una combinación de las siguientes alternativas:
• Expertos y organismo internacionales destacan la importancia de rellenar los vacíos legales en el marco normativo. El comercio mundial va a exigir, cada vez con más fuerza, que las empresas de los países en vías de desarrollo cumplan con los estándares medioambientales de los productos o los procesos productivos y su correspondiente certificación. Es necesario un marco normativo que permita a las empresas obtener certificados de conformidad con los estándares medioambientales locales. Un marco normativo que estimule el crecimiento de la industria del reciclaje. Establecimiento de nuevas leyes y regulaciones medioambientales y fortalecimiento de las ya existentes.

• También se hace referencia a la mejora del conocimiento y a la sensibilización entre las empresas para promover oportunidades de nuevos negocios verdes, en respuesta a las demandas de tecnologías, infraestructura, asesoramiento especializado, laboratorios y otros servicios. Acceso a formación, conocimiento y tecnología, de manera que la industria respetuosa con los recursos hídricos dentro de la economía verde genere oportunidades beneficiosas para todos. Fortalecimiento del conocimiento y las habilidades técnicas y de gestión a lo largo del sector industrial.

• Mejorar la eficiencia en el uso del agua y la energía a lo largo de toda la cadena de valor de los procesos industriales (producción, transformación, marketing, consumo, reciclaje), estableciendo incentivos gubernamentales y comerciales, regulaciones y estándares y campañas destinadas a los consumidores. Medición y evaluación de la huella hídrica y los riesgos hídricos implicados en las operaciones y las cadenas de suministro.

• Una producción más limpia y unas prácticas sostenibles que contribuyan a la transición hacia cero vertidos de aguas residuales. Las industrias deberían trabajar para convertir sus fuentes de aguas residuales en activos provechosos para otros procesos, industrias o agrupaciones industriales. Una gestión mejorada de los productos químicos (almacenamiento y manipulación) para prevenir derramamientos o fugas accidentales que afecten negativamente a las aguas superficiales o subterráneas.

• Apoyo al desarrollo de la pequeña y mediana empresa (PYME) y de la industria verde local (bienes y servicios) en la transición hacia una economía respetuosa con los recursos hídricos. Promoción de buenas prácticas de responsabilidad social corporativa relacionadas con el agua replicables por las PYMEs de los países en vías de desarrollo. Ubicación adecuada de las empresas. Por ejemplo, establecer aquellas pequeñas y medianas empresas (PYME) pertenecientes a sectores industriales similares en zonas industriales permite un tratamiento y una gestión común de los vertidos y los residuos que las empresas no podrían afrontar de forma individual. Esto también favorece la alianza entre empresas para practicar la ecología industrial, de manera que los residuos de una empresa se incorporen como materia prima en el proceso productivo de otra empresa.

• Mejoras en la estructura de apoyo financiero. Es importante la voluntad y la capacidad del sector bancario para apoyar las inversiones verdes del sector privado y para invertir directamente en las infraestructuras necesarias como plantas potabilizadoras o plantas depuradoras de agua. Estas inversiones verdes directas podrían materializarse en paquetes de incentivos.Una estructura de precios diferente para el uso industrial del agua que establezca para las industrias una tarifa por consumo mayor que la del público general, así como una tasa por unidad de agua que se incremente a mayor consumo de agua. Esta medida promueve una mayor eficiencia en el uso del agua, dado que las industrias tenderán a mantener los costes de producción bajos. En la actualidad, muchas industrias de países en vías de desarrollo pagan impuestos fijos por el consumo de agua que no guardan relación con la cantidad utilizada. Establecimiento de mercados crediticios para las pequeñas y medianas empresas (PYME), ayuntamientos, asociaciones de usuarios de agua y consumidores domésticos.

• Un sistema de ciencia y tecnología integral y estratégico que estimule la innovación verde así como la transferencia, el desarrollo y la adaptación de tecnologías de procesos, de reciclado y de energías renovables más limpias y respetuosas con el medio ambiente. Esta medida permitirá a las empresas hacerse “más verdes” por sí mismas. Clústeres eco-industriales y parques tecnológicos que aumenten la eficiencia y generen beneficios ambientales a nivel regional.



Fuente: El agua en la economía verde. Oportunidades y actuaciones en la industria, las ciudades, la agricultura y las cuencas hidrográficas
Oficina de Naciones Unidas de Apoyo a la Década del Agua: Agua para la Vida 2005-2015

Oportunidades en las ciudades para la economía verde


Con la mayor parte de la actividad económica mundial y más del 50% de la población concentrado a día de hoy en núcleos urbanos, las ciudades han pasado a jugar un papel fundamental en la implantación de una economía verde. El desarrollo en las ciudades tiene efectos de largo alcance sobre las economías mundiales, los usos de la energía y el cambio climático.
Además, el florecimiento de una economía verde depende en gran medida de la capacidad para innovar y muchas de las ideas innovadoras más sostenibles y ambiciosas surgen de las ciudades gracias a la densidad de instituciones, personas e infraestructura de las mismas.
Como núcleos de interacción social y actividad económica, las ciudades constituyen una plataforma espacial esencial para la formulación e implementación de políticas a lo largo de los distintos sectores. Es en las ciudades donde el crecimiento económico y unos puestos de trabajo dignos pueden equilibrarse de forma factible con un medio ambiente libre de los riesgos del cambio climático y de la degradación de los ecosistemas. Las ciudades pueden catalizar un giro hacia la eficiencia a través de inversiones en infraestructuras verdes de transporte bien planificadas. Además de la planificación integral del transporte, los combustibles con bajo grado de emisión de gases de efecto invernadero y la electrificación del transporte contribuirán a alcanzar los objetivos de sostenibilidad.
La densidad urbana, cuando ha sido planificada conscientemente y apoyada por una infraestructura sostenible, posibilita unos patrones más eficientes y sostenibles de desarrollo. De esta forma, unas ciudades compactas reducen la huella espacial
de desarrollo y unas infraestructuras compartidas reducen las emisiones y el uso de los recursos. Mediante el aprovechamiento de las ventajas que ofrece la concentración de la población, las ciudades pueden reducir su dependencia del transporte y las infraestructuras y proporcionar unos servicios básicos más eficaces. Una planificación creativa para el florecimiento de unos modelos de desarrollo urbano compactos y concentrados que incluyan parques y zonas verdes puede reducir las distancias para trasladarse al trabajo y el consumo de energía en los edificios, contribuyendo así a la estabilización del clima y a la biodiversidad.

Fuente: Agua y ciudades en la economía verde
Programa de ONU-Agua para la Promoción y la Comunicación en el marco del Decenio (UNW-DPAC)

Agua e industria en la economía verde


El sector industrial utiliza cerca del 20% del agua extraída a nivel mundial, incluyendo el agua destinada a la generación de energía hidráulica y nuclear, energía termoeléctrica y procesos industriales.
• El volumen anual de agua utilizado por la industria se incrementará de los 752 km3 al año en 1995 a los 1.170 km3 al año en 2025, es decir, alrededor de un 24% del total de las extracciones de agua dulce.

Principales desafíos

Explotación y contaminación del agua dulce
Uno de los principales retos para la industria hoy en día es conseguir abordar de forma efectiva la explotación y contaminación insostenible de los recursos de agua dulce en el mundo. En comparación con otros sectores, la industria utiliza relativamente poca proporción de agua a escala global, el 20% de la extracción total de agua dulce. Aun así, la cantidad de agua utilizada anualmente por la industria va en aumento, por lo que el sector pasará a competir cada vez con más fuerza por unos recursos hídricos limitados junto a las demandas del crecimiento urbano y de la agricultura.
La industria es uno de los mayores contaminantes de los recursos hídricos, anualmente vierte entre 300 y 500 millones de toneladas de metales pesados, disolventes, lodos tóxicos y otros residuos. Estos contaminantes convierten el agua en no potable al tiempo que contaminan y matan los peces, que suponen una importante fuente de proteínas para gran parte de la población, en especial los más pobres. También existe el peligro de que el agua contaminada se transfiera a la cadena trófica mediante su uso en agricultura o por captación directa de las plantas o la vida animal.

• En los países en vías de desarrollo, el 70% de los residuos industriales se vierten a las aguas sin tratamiento alguno.

Retos para los países en vías de desarrollo
La expansión del sector industrial es fundamental para la reducción de la pobreza, la distribución de bienes y servicios, la creación de empleo y la mejora de las condiciones de vida, en especial en los países en vías de desarrollo. Sin embargo, en muchos países, el desarrollo industrial trae consigo la degradación ambiental y el agotamiento de los recursos, lo que amenaza las oportunidades para un crecimiento económico sostenible. Las principales barreras que impiden a los países en desarrollo adoptar una estrategia de economía verde son, entre otros, la falta de conocimiento sobre los retos actuales y de los medios adecuados para afrontarlos; la ausencia de un sistema adecuado de apoyo a la industria que ayude a las empresas; unos marcos políticos fragmentados e ineficaces; y las dificultades de acceso a la financiación.
• Los países menos desarrollados todavía no consumen lo suficiente para satisfacer sus necesidades básicas, mientras que los países desarrollados consumen muy por encima de estas necesidades.
• En los países de rentas bajas, el uso de agua por la industria representa el 5% del total del agua extraída, en contraste con el 86% en algunos países de renta alta como Alemania.

Sostenibilidad
Para cubrir las necesidades de las generaciones presentes y futuras, los sistemas de producción industrial tendrán que llegar a ser más sostenibles. Muchas empresas consumen más materias primas y energía de las que realmente requieren sus procesos de producción debido al uso de tecnologías desfasadas e ineficaces y al fracaso a la hora de adoptar unos sistemas de gestión adecuados. Esto es especialmente así para las industrias de los países en vías de desarrollo. Las industrias pueden llegar a ser más sostenibles si son capaces de disociar su consumo de materias primas y energía de su producción, es decir, producir más con menos. El término disociación hace referencia a la capacidad de una economía para crecer sin que ello conlleve un incremento de la presión sobre el medio ambiente.

• Se prevé que el consumo global de materias primas se triplique y pase de 50.000 a 160.000 millones de toneladas
anuales para el año 2050.

• El sector industrial utiliza cerca del 20% del agua extraída a nivel mundial, incluyendo el agua destinada a la generación de energía hidráulica y nuclear, energía termoeléctrica y procesos industriales.

• El volumen anual de agua utilizado por la industria se incrementará de los 752 km3 al año en 1995 a los 1.170 km3 al año en 2025, es decir, alrededor de un 24% del total de las extracciones de agua dulce.
Oportunidades para
Oportunidades para la industria en la economía verde

La industria, como principal productor de los bienes y servicios que consume la sociedad, juega un papel fundamental en la elaboración de patrones de producción y consumo más sostenibles. Además, la industria puede jugar un papel de liderazgo a la hora de implantar prácticas más sostenibles en materia de agua, abordando el tema de la sobreexplotación y la contaminación y mejorando las infraestructuras hidráulicas y la gestión de los recursos hídricos. Para alcanzar estos objetivos, la industria debe “hacer más con menos”, avanzando fundamentalmente hacia la meta del vertido cero aplicando por ejemplo un sistema de producción de ciclo continuo.

Fuente: Agua e industria en la economía verde. Nota informativa
Programa de ONU-Agua para la Promoción y la Comunicación en el marco del Decenio (UNW-DPAC)


Hacer mas verde la industria

Hacer más verde la industria hace referencia al proceso que garantiza que todas las industrias mejoran continuamente su interacción con el medio ambiente.
Esto incluye el compromiso y las acciones encaminadas a reducir el impacto medioambiental de sus procesos productivos y de sus productos mediante el uso eficiente de los recursos, eliminando gradualmente las sustancias tóxicas; sustituyendo los combustibles fósiles por fuentes de energía renovables; mejorando la salud y aumentando la seguridad laboral; responsabilizándose cada vez más como productor; y reduciendo los riesgos para el entorno, el medio ambiente y las personas.
  
Fuente: Agua e industria en la economía verde. Nota informativa
Programa de ONU-Agua para la Promoción y la Comunicación en el marco del Decenio (UNW-DPAC)

Promover una industria más limpia en beneficio de todos


La industria, que es un motor esencial del crecimiento económico y elemento crítico para la consecución de las Metas de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas, requiere recursos suficientes de agua de buena calidad como materia prima básica.
Se estima que el uso anual global de agua por parte de la industria aumente de una cantidad aproximada de 725 km3 en 1995 a unos 1.170 km3 en 2025. El uso industrial representará entonces un 24% del consumo total de agua. Gran parte de este aumento se llevará a cabo en aquellos países en desarrollo que se encuentran actualmente en fase de
crecimiento industrial acelerado. La figura 4 muestra los volúmenes de agua utilizada por la industria en las distintas regiones del mundo comparados con otros usos importantes.
Los indicadores que sirven para medir el efecto que tiene la industria sobre el agua no son aún lo suficientemente confiables porque se basan a menudo en datos incompletos, indirectos o incompatibles.
En un intento de mejorar la evaluación que la industria hace del agua, el Informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo propone relacionar el consumo industrial de agua con el valor agregado obtenido.
El aumento previsto de la demanda industrial de agua podrá ser atendido solamente si se articulan dos elementos: una oferta correctamente analizada y una gestión racional de la demanda, tanto en el sector público como en el privado. La demanda juega un importante papel en cuanto a la eficiencia del agua utilizada en los procesos industriales y en la disminución de la carga contaminante de efluentes vertidos por la industria.

La utilización del agua en los procesos de fabricación, a menudo en grandes cantidades, es muy corriente (para lavar, cocinar, enfriar, etc.). Luego, se devuelve a los sistemas locales. Ahora bien, el agua vertida por las industrias puede ser de muy mala calidad y, a no ser que se la trate de forma adecuada, es una amenaza para las aguas superficiales
y subterráneas en las que se vierte. La industria puede constituir una amenaza crónica debido al vertido constante de efluentes, o bien una amenaza crítica si, por un fallo accidental, se genera una contaminación intensa en un período corto.
El daño que la actividad industrial puede producir en los recursos hídricos no se limita a los recursos «locales» de agua dulce. La concentración creciente de población y de industrias en las zonas costeras ocasiona un empobrecimiento tanto de los hábitats como de la población que de ellos depende. Por otro lado, la emisión hacia la atmósfera de contaminantes orgánicos persistentes, por ejemplo, puede contaminar aguas muy alejadas de los centros industriales.
En vista de estos problemas y a fin de hacer frente a ellos, muchos países han adoptado el principio por el cual «el que contamina paga» o de precaución, pero por otro lado suelen ser renuentes a obstaculizar el rendimiento industrial o económico o bien simplemente carecen de recursos para controlar y hacer cumplir los reglamentos. Esto va unido, en muchos países de ingresos medios y bajos, a una falta de conocimiento por parte de los gerentes de cómo se utiliza el agua en sus empresas y al uso de tecnología obsoleta, ineficiente o poco apropiada. Estos factores constituyen serios obstáculos para una gestión eficiente del uso del agua en las empresas. La mayor parte de los efluentes vertidos de muchas industrias son de materias primas en exceso, que podrían ser captados y reutilizados, reduciendo así los insumos y los costos.
Se fomenta así la participación industrial, por un lado, y se rompe por otra parte el paradigma imperante que vincula crecimiento industrial con daño ambiental. Para promover tales iniciativas a nivel local y regional, la Organización de las Naciones
Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) han establecido una red de más de veinte centros nacionales de producción más limpia, que proporcionan asistencia técnica a empresas de países en desarrollo en todo el mundo.
Es necesario continuar el trabajo a nivel global para elaborar y afinar indicadores sólidos y apropiados del consumo y calidad del agua y estimular la recolección permanente de datos confiables.
También se necesita ayuda para incorporar estos indicadores a la gestión regional y local del agua y para integrarlos en la planificación industrial, económica y financiera. Asimismo, se necesita estimular la demanda de las empresas, pues ella puede incitar a los industriales a cumplir los objetivos establecidos en el 2º Foro Mundial del Agua y las Metas de Desarrollo del Milenio.
La formación en materia de gestión de la demanda, combinada con la transferencia de tecnología, puede beneficiar al medio ambiente y mejorar el rendimiento económico de las empresas.

Fuente: Informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo “Agua para todos, agua para la vida”